Esta semana, hemos conocido el acuerdo del Congreso para instar al Gobierno a que la Filosofía vuelva a ser obligatoria en los dos cursos del Bachillerato. Este logro se ha conseguido gracias a la movilización de la Comunidad Educativa, que defendió una asignatura ante el interés del mercado de suprimirla por su mínima operatividad para sus intereses económicos. Así, desde esta materia se pueden impartir contenidos que formen a las jóvenes de forma íntegra, promoviendo el desarrollo de valores y pensamientos críticos.
Sin embargo, también nos ha llegado la noticia de que el CRUE (Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas) decidía lanzar una nueva aplicación la “AppCrue”, una herramienta para los teléfonos móviles que cubriría las funciones de los campus virtuales y que aspiraría a agilizar su consulta. El problema es que, a cambio de que la desarrolle y la gestione gratis, los rectores le han otorgado el control de dicha aplicación al Banco Santander, contando este con una fuente de datos por la cual consigue información acerca del conjunto de estudiantes universitarios del todo el Estado. Además, la entidad bancaria podrá introducir anuncios y promociones en la propia aplicación y desarrollar una atención “personalizada” a cada joven de cara a que consuman sus servicios bancarios.
Como venimos exigiendo, la Universidad debe estar total y suficientemente financiada por el Estado y mantener alejado al capital de nuestras facultades.