Desde todo el estado, miles de estudiantes comienzan un nuevo curso y, con él, continuará la lucha por una educación democrática. Una educación pública, gratuita, de calidad, participativa, anticapitalista, feminista y laica.

Con el comienzo del curso 2017/18, desde Estudiantes en Movimiento, que se configura como una red de asociaciones estudiantiles de todo el Estado, conserva  la intención de continuar profundizando en la unidad del movimiento estudiantil. Entendiendo que es esta la única herramienta efectiva para conseguir la educación democrática, tanto a nivel de acceso como de contenido.

Durante los últimos años, el presupuesto destinado a becas ha sido insuficiente hasta el punto de que decenas de miles de estudiantes están quedando fuera de la Universidad cada año. La existencia de requisitos académicos es aquí determinante, pues con un rendimiento académico igual, un estudiante sin recursos se verá obligado a abandonar la Universidad ante la falta de beca, mientras que aquel que tiene recursos de sobra podrá continuar y finalizar con éxito su carrera sin ningún problema. Frente a ello, reivindicamos una educación pública, gratuita y de calidad porque solo así se podrá garantizar la igualdad de oportunidades e impedir que la educación se convierta en una herramienta de perpetuación de las desigualdades.

Frente a la injerencia de la empresa privada permitida y respaldada por las reformas de los distintos gobiernos desde la aprobación del Plan Bolonia y la degradación constante del papel del estudiantado en la gestión de los centros de estudio, exigimos una educación democrática y participativa, porque el sistema educativo debe ser por y para las estudiantes.

Por otra parte, la reciente LOMCE ha eliminado o relegado a un segundo plano asignaturas determinantes para el desarrollo de un espíritu crítico y de valores humanistas, como la música y la filosofía. En su lugar, se ha aumentado el peso de otras asignaturas más relacionadas productividad en las empresas, con lo que se demuestra la clara intención del Gobierno de convertir la educación en una fábrica de trabajadores y no de personas. Frente a estos ataques, reivindicamos una educación crítica y anticapitalista porque el papel de la educación no debe limitarse a aumentar la capacidad productiva, sino que debe convertirse también en una herramienta transformadora de la sociedad en su conjunto.

Nos posicionamos también radicalmente en contra de la asignatura de religión en los colegios e institutos y en contra de la educación concertada, ya que ambas son herramientas de promoción una confesión determinada utilizando el dinero de todos los contribuyentes. Tenemos también muy presente la necesidad de feminizar la educación, especialmente a nivel de Universidad, donde solo encontramos un 20% de catedráticas frente a un 80% de catedráticos. Por hechos como este, es necesaria una educación feminista y laica.

Con todo lo expuesto, consideramos que hay razones suficientes para comenzar un curso de movilizaciones que se intensificarán durante el segundo cuatrimestre y  en el que Estudiantes en Movimiento apuesta claramente por la unidad del movimiento Estudiantil

Nuestra educación pública está sufriendo sus peores días debido a sus políticas de austeridad, precariedad y recorte, y por ello, no daremos ni un paso atrás en la lucha por una educación a nuestra altura. Por ello, este curso 2017/2018 pasaremos a la ofensiva, nuestra educación nos pide lucha y nosotras estamos dispuestas a dársela.