El día 10 de diciembre de 1948 la Asamblea General de las Naciones Unidas proclama en París la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Tras lo sucedido en la II Guerra Mundial, esta declaración pretende recoger los derechos más básicos de todo ser humano, aquellos que deben ser válidos permanentemente y sin importar el contexto.

En su artículo 26, encontramos el derecho a la educación, que debe ser gratuita, al menos en las primeras etapas, y de acceso igualitario en las posteriores. Además, se destaca también la necesidad de que esta educación favorezca el desarrollo de valores como la tolerancia y el respeto a los derechos humanos. Todo ello contrasta con la realidad de nuestro estado, donde miles de estudiantes se han quedado fuera de la universidad en los últimos años por motivos económicos, rompiendo esa igualdad en el acceso (situación que puede agravarse con el 3+2), y se están tratando de implantar reformas como la LOMCE, que eliminan o dejan en un segundo plano asignaturas cuyo fin es la educación en valores y el pleno desarrollo de la personalidad.

La ONU ha destacado que el nuestro estado incumple la declaración, entre otros aspectos, en materia de igualdad de género, subrayando la desigualdad salarial y de representación en puestos de responsabilidad; critica también la reforma de la ley del aborto, que obliga a las mujeres de entre 16 y 18 años a obtener consentimiento y alerta sobre la persistencia de la violencia machista. Del mismo modo, se critica la actuación del Gobierno en materia de refugiados e inmigración, la Ley “Mordaza” y la impunidad de los crímenes franquistas.

Desde Estudiantes en Movimiento reivindicamos el cumplimiento de la Declaración de los Derechos Humanos, exigimos al Gobierno que actúe conforme a ella y denunciamos las reformas y políticas educativas que nos alejan de la esencia del artículo 26.