El pasado lunes 28 de Noviembre salió a los medios el resultado del acuerdo alcanzado entre el Ministerio de Educación, dirigido por Méndez de Vigo, y las CCAA respecto a la selectividad y algunas cuestiones concretas de la LOMCE.

El acuerdo ha sido aprobado por todas las CCAA, salvo Nafarroa, Catalunya y la Comunidad Autónoma Vasca, muestra inequívoca de que existe una voluntad de llegar a un acuerdo en materia educativa por parte de las fuerzas del régimen, las mismas que facilitaron la investidura de Rajoy.

En lo referente a la selectividad, destacamos que la estructura final es la de una prueba de acceso a la Universidad que será “prácticamente idéntica” a la Selectividad y la seguirán diseñando los campus, como hasta ahora. Esta reválida consta de unas pruebas que durarán cuatro o cinco días, con exámenes de 90 minutos, y en ellas se examinará a los alumnos de todas las materias troncales de segundo curso, además de algunas otras asignaturas optativas. Muchas de estas materias son total o parcialmente nuevas, y casi todas contienen muchos más temas que sus predecesoras en la ley anterior.  Remarcamos el poco tiempo que se ha dado a los centros para prepararlo, al estar ya a las puertas del nuevo año.

Estos cambios se deben formalizar aún en el Consejo de Ministros, las pruebas externas de 6º de Primaria (para alumnos de 12 años) y las de 4º de la ESO serán muestrales (se acometen para realizar muestra nivel de determinados centros elegidos por las CCAA), no las tendrán que hacer todos los alumnos. Si bien, el acuerdo no afecta a las pruebas externas de 3º de Primaria (9 años), que seguirán siendo censales (con el objetivo de estandarizar todos los centros y establecer un censo).

Otro aspecto modificado es las distintas vías distintas de salida a los alumnos de 15 años: una enfocada al bachillerato de letras, otra al de ciencias y otra a la formación profesional saldrán con un mismo título. Y también obtendrán el título de ESO los alumnos de la Formación Profesional Básica, que quedaban en un limbo con la configuración legal anterior.

Pese a que nos congratulamos de que se omitan estas medidas, debemos alerta de la estrategia que está llevando a cabo el gobierno, con el beneplácito de PSOE y C´s, de aminoración de las consecuencias más visibles de la LOMCE, pero mantenimiento de su enfoque en cuestiones como los contenidos curriculares o la implantación un modelo estandarizador.

Los centros seguirán estando señalados como “buenos o malos” centros según los resultados de las pruebas, entrando en un ranking de centros. Es de prever que se destinarán más o menos fondos a cada centro según su puntuación. ¿No tendrá esto efecto académico en dichos centros? Y por supuesto, la formación -en vez de ir orientada a enseñar- quedará reducida a dirigir a los alumnos hacia contestar preguntas tipo trivial de contenidos estandarizados, para aprobar esta prueba, como ya pasa en segundo de bachiller con la antigua selectividad.

No olvidemos que nos encontramos en un contexto en el que, mientras se logra un “Pacto de Estado de educación” (al que el Ejecutivo pone un plazo de 6 meses), la LOMCE ya está siendo aplicada. Lo que reduce todo esto a mera palabrería.

Un sistema educativo que necesitamos para alcanzar una sociedad más justa, solo se logrará eliminando todas las pruebas que tengan por objetivo la estandarización de aprendizaje enfocada a la segregación educativa. Por ello animamos a no conformarnos con las mejoras parciales que nos dejan incluso peor de como estábamos antes de la crisis y hagamos una enmienda a la totalidad al sistema educativo y construyamos entre todas un sistema educativo que esté al servicio de todas y nos haga más libres e iguales.